2008-2014. PROGRAMA INTEGRA DEL I.E.S. MALILLA. CONTRATO PROGRAMA.

INTEGRA


Deja un comentario

Artículo médico-científico.Materiales inglés competencias básicas.

http://healthland.time.com/2012/08/21/good-news-for-women-with-dense-breasts-no-higher-risk-of-breast-cancer-death/

Women with dense breasts are considered at a higher risk of developing breast cancer, in part because their tumors can be harder to spot on a mammogram. But a recent and reassuring study finds that despite their slightly increased risk, these women are no more likely to die of breast cancer than those whose breasts have more fat tissue.

So, even if the women’s tumors are caught later, they don’t appear to be any more aggressive or any harder to treat than other women’s tumors, the study found. The study did note a higher risk of death in some women, however: those with less dense breasts who were also obese or had very large tumors. Why that’s so isn’t clear; further study is needed.

“It shows we have a lot to learn about dense breast tissue and its implications for screening, diagnosis and treatment,” Barbara Monsees, chairwoman of the American College of Radiology’s breast imaging commission, told USA Today, commentingthat the study results were a bit surprising. Monsees wasn’t involved in the study.

(MORE: Study: For Some Women in their 40s, Routine Mammograms May Be Worth the Risks)

Whether a woman is classified as having dense breasts is a judgment call that can vary from doctor to doctor and from one year to the next, the AP reported:

Radiologists divide density levels into four categories. According to the American College of Radiology, about 10 percent of women have almost completely fatty breasts. Another 10 percent have extremely dense breasts, the level that [study co-author Dr. Karla] Kerlikowske said is linked to a higher risk of developing cancer. The rest are in between, with about 40 percent having scattered areas of density and 40 percent having fairly widespread density, categories especially difficult to classify.

Spotting cancer on a mammogram can be tough because while fat tissue shows up dark on the scan, both dense tissue and tumors appear white.

In the new study, published in the Journal of the National Cancer Institute, researchers looked at 9,232 women diagnosed with invasive breast cancer between 1996 and 2005 and followed them for an average of about 6.5 years. The researchers assessed each woman’s breast density from her mammogram and rated it on a scale of 1 to 4; women receiving a score of 1 had low-density breasts, while those getting a 4 had very high-density breasts. The vast majority of women — about 84% — fell into categories 2 or 3, the fuzzier middle of the spectrum.

By the end of the follow-up period, about 1,800 women had died, 889 from breast cancer and 810 from other causes. The researchers found that women with high-density breast tissue did not have an increased risk of death from breast cancer compared with women with lower breast density.

(VIDEO: Pink Light: Burlesque and Breast Cancer Survivors)

The study’s findings add to the discussion over the necessity of telling women that they have dense breasts and then recommending that they get additional screening, such as ultrasound or MRI, which can sometimes detect tumors that mammograms miss. In a statement, the authors said:

State legislatures have passed and continue to pass laws requiring radiologists to notify women that they have dense breast tissue. Some of these laws actually mention that women might want to participate in MRI and/or ultrasound screening because they have dense breasts. However, it is unknown if such screening can actually benefit them in terms of saving lives.

Indeed, there’s no data to suggest that these extra expensive tests save lives. What’s more, they tend to lead to more false alarms, causing women unneeded stress and unnecessary treatments. Meanwhile, four states — Connecticut, Texas, Virginia and New York — have passed laws requiring health-care providers to inform women if their mammograms show they have dense breasts.

And while that information can be potentially useful, it’s still not clear exactly how. Breast density must be considered along with a woman’s other cancer risk factors, like family history, for example, as well as her age. Breast density tends to decrease naturally as women get older, so it’s possible that a 60-year-old with dense breasts might be at greater risk than a younger woman with the same density.

As Dr. Otis Brawley of the American Cancer Society, pointed out to the AP: “We’re making policy in a gray area where the experts and doctors don’t know what it means.”

MORE: Higher Risk for Women With False-Positive Mammogram Results

@acsifferlin

Alexandra Sifferlin is a writer and producer for TIME Healthland. She is a graduate from the Northwestern University Medill School of Journalism.

 


-MATERIALES DIDÁCTICOS

FICHAS  DE LECTOESCRITURA

NOSOTROS HAREMOS COMO UNA SALTADORA DE ALTURA, QUE COMIENZA LA COMPETICIÓN SALTANDO 1.80 METROS, AUNQUE PUEDE SALTAR 2 METROS.

EMPEZAMOS CON SUMAS, RESTAS,MULTIPLICACIONES Y DIVISIONES.

EJERCICIOS BÁSICOS DE LECTURA Y ESCRITURA.

PICHA AQUÍ logopedia fichas de lectura – escritura ejercicios

Luego haremos un pequeño test, sobre cconceptos geométricos. Primero lee estas  paginas Poliedros y  Qué es un poliedro 1 y después contesta este test  de conceptos geométricos.

test matemáticas y también éste test matemáticas 2.

El próximo martes, 29/09/09, trabajaremos  con nuestros alumnos el siguiente material :

Teoría.  El nombre Sustantivo El nombrePalabras homónimas

ejercicios de castellano y   ejercicios castellano 6 – 10

ejercicios de matematicas  pdf

ejercicios de castellano ii

ejercicios de lengua, mate y cono

ejercicios matematicas 1º ciclo de eso

EXELEARNING :UNIDAD DIDÁCTICA INTERACTIVA SOBRE NUTRICIÓN  http://www.saznar.net/moodle/mod/resource/view.php?id=1826

LA DIETA DE LOS CIEN AÑOS. ARTÍCULO DE CORTE CIENTÍFICO SOBRE NUTRICIÓN.

La dieta de los 100 años

Comer un 30% menos de lo normal sin descuidar los nutrientes esenciales alarga la vida – Pero ¿cómo lograrlo sin pasar hambre? – Los científicos ensayan el ajuste de los aminoácidos

La restricción calórica alarga la vida en todas las especies en que se ha probado, incluidos los monos. Poca gente se sometería a esa tortura, pero hay una alternativa que se empieza a discutir en los laboratorios: comer la cantidad normal, pero ajustando al milímetro el balance de unos componentes esenciales de la dieta: las 20 clases de aminoácidos con que se construyen las proteínas. Uno de ellos, la metionina, parece ser crucial, y un experimento con moscas refuerza ahora la viabilidad de este enfoque.

El secreto de la eterna juventud es pasar hambre. La restricción calórica -comer un 30% menos de lo normal sin descuidar los nutrientes esenciales- prolonga la vida de las levaduras, los gusanos, las moscas, las ratas, los ratones, los perros y los macacos. No se sabe si funcionaría en nuestra especie, pero pocos científicos apostarían en contra. Si hay principios generales en biología, éste parece ser uno de ellos.

La prolongación de la vida no ocurre a pesar de las enfermedades de la vejez, sino a base de retrasar su aparición: la restricción calórica previene en todas las especies -en este caso sí hay indicios en humanos- contra las enfermedades neurodegenerativas, el cáncer y la diabetes, que a su vez es la principal causa del daño vascular y el infarto.

Éstas son las dolencias de la edad. También son las grandes causas de mortalidad en los países desarrollados, como lo serán cada vez más en el resto del mundo, a medida que los países pobres vayan superando las enfermedades infecciosas e importando el patrón occidental de alimentación.

Gran parte de la investigación actual sobre el envejecimiento -uno de los campos más activos de la biomedicina- consiste en buscar alguna forma de imitar la restricción calórica; una forma que no implique pasar hambre durante 100 años. Y también que evite, a ser posible, la pérdida de fecundidad asociada a esta dieta.

El cuerpo está hecho de grasas, azúcares, genes y proteínas. Las proteínas son rosarios de 20 tipos de aminoácidos, y la metionina es uno de ellos. Más aún, es uno de los 10 aminoácidos “esenciales”, los que nuestras células no saben fabricar y por tanto debemos adquirir de la dieta. Otros aminoácidos son el triptófano, la leucina y la asparagina, que debe el nombre a su abundancia en el asparagus (el espárrago) y a una discutible traducción del inglés.

Michael Smith-Wheelock, del centro geriátrico de la Universidad de Michigan, mostró en 2005 que una dieta deficiente en metionina alarga la vida de los ratones, además de retrasar muchos signos de la vejez, como las cataratas, la merma del sistema inmune y la resistencia a la insulina que suele conducir a la diabetes de tipo 2, o asociada al sobrepeso. Los ratones comían la cantidad normal, pero de una dieta con muy poca metionina. Su longevidad aumentó y su fecundidad bajó.

Con 20 aminoácidos distintos hay muchas otras combinaciones que probar, y hacerlo en ratones -que viven tres años- es muy lento. Matthew Piper y Linda Partridge, del Institute of Healthy Ageing del University College de Londres, lo han hecho con la mosca Drosophila melanogaster. Las moscas viven un mes, pero en ese plazo se mueren de viejas. Ver si una combinación de aminoácidos aumenta su vida en un 50% sólo lleva 10 semanas. Presentaron ayer el trabajo en Nature.

Los científicos han partido de una dieta mínima -la condición de restricción calórica que alarga la vida y reduce la fecundidad- y han ido añadiendo uno u otro nutriente. El primer resultado es que añadir vitaminas, grasas o carbohidratos no tiene ningún efecto, ni sobre el aumento de la longevidad ni sobre la reducción de la fecundidad. Por tanto, no es el incremento de calorías en sí mismo lo que reduce la vida.

Pero añadir aminoácidos altera ambos parámetros. Las moscas vuelven a vivir 7 semanas en vez de 10, y aumentan su puesta de unos meros 120 huevos por hembra a los 170 que ponen normalmente las moscas bien alimentadas. Sólo los 10 aminoácidos esenciales tienen ese efecto. Dentro de ellos, sólo la metionina restaura la fecundidad y, de forma inesperada, no acorta la vida.

Esto parece contradecir el resultado anterior obtenido en los ratones -que una dieta pobre en metionina alarga la vida-, pero no es así. Los científicos del University College han comprobado que, si añaden a la dieta mínima de sus moscas una mezcla de los 10 aminoácidos esenciales, la vida vuelve a ser tan corta como con una dieta normal; pero si añaden todos los esenciales menos la metionina, la vida sigue siendo tan larga como con la dieta mínima.

Esto no sólo cuadra con el resultado de los ratones, sino que los aclara: lo que acorta la vida, tanto en los ratones como en las moscas, no es la metionina por sí sola, sino en combinación con otros aminoácidos esenciales. Es el balance entre éstos y la metionina lo que decide el resultado. Una dieta pobre en metionina alarga la vida pero reduce la fecundidad. Una dieta con metionina, pero pobre en los otros nueve aminoácidos esenciales alarga la vida sin reducir la fecundidad.

“La dieta completa aumenta la fecundidad y reduce la longevidad”, concluyen los científicos, “pero a través de distintos nutrientes: la fecundidad aumenta debido a la metionina, y la vida se acorta debido a la combinación de la metionina con otros aminoácidos esenciales”.

Los 10 aminoácidos esenciales son metionina, arginina (requerida sólo en niños), histidina, leucina, isoleucina, lisina, fenilalanina, treonina, valina y triptófano. Nuestras células no pueden producirlos, y por tanto debemos obtenerlos de la dieta.

Los 10 aminoácidos que sí producimos son glicina, alanina, cisteína, aspartato, asparagina, glutamato, glutamina, prolina, serina y tirosina, con una salvedad: la tirosina la sintetizamos a partir de la fenilalanina; luego si la dieta es pobre en fenilalanina, requerimos la tirosina. Si las dietas pobres en metionina -o mejor aún, normales en metionina y pobres en otros aminoácidos esenciales- llegan a extrapolarse a nuestra especie, los nutricionistas van a tener que doctorarse en bioquímica metabólica. Y en estadística combinatoria.

“Los mecanismos que influyen en la longevidad están conservados en la evolución desde los invertebrados hasta los mamíferos”, argumentan Piper y Partridge. “Nuestros resultados implican, por tanto, que los mamíferos también pueden obtener los beneficios de la restricción dietética sobre la salud y la longevidad sin pérdidas de fecundidad, y sin la propia restricción calórica, mediante un adecuado balance de nutrientes”.

Los alimentos difieren mucho no sólo en su contenido total de proteínas -y por tanto de aminoácidos-, sino también en su combinación de aminoácidos. Y la metionina es uno de los que más varían. Abunda mucho más en el pescado y la carne (630 miligramos por cada 100 gramos de filete) que en las frutas y verduras (120 miligramos por 100 gramos de alubias).

Los vegetarianos tienen que compensar su menú para evitar deficiencias de metionina y lisina. El ejemplo más conocido son las alubias (ricas en lisina y pobres en metionina) con arroz (pobre en lisina y alto en metionina). La población general no tiene que hacer tantas cuentas, porque suele comer demasiadas proteínas, con todos sus aminoácidos en sobreabundancia.

La recomendación de la OMS son unos 40 o 50 gramos diarios (según el peso de la persona) de proteína “de buena calidad” (como la carne o las alubias con arroz). Los niños y las embarazadas necesitan más que eso.

El envejecimiento no es una mera consecuencia del paso del tiempo. Los materiales de los que estamos hechos, como las proteínas y las grasas, son los mismos en una tortuga de 200 años, una ostra de 100, un búho (65 años), un mono (50), un león (40), un delfín (30), un caracol (15), un ratón (4) o una mosca, que ya hemos visto que se muere de vieja a las 7 semanas (10 si se ajusta la metionina en su dieta). Y, de forma contraria a toda intuición, el programa genético que hace vivir siete semanas a la mosca es el mismo que le otorga 200 años a la tortuga.

La longevidad es un producto de la evolución. La esperanza media de vida en los países desarrollados se ha duplicado en los últimos 100 años -rondaba los 45 años al empezar el siglo XX- debido a las vacunas, a los antibióticos y al saneamiento de las aguas. El fenómeno refleja la victoria de la medicina occidental sobre las enfermedades infecciosas, un avance que todavía está por llegar a los países en desarrollo.

A diferencia de la vida media, la vida máxima es una constante para cada especie. Las personas que superan los 110 años son tan infrecuentes hoy como en el pasado. El Instituto Nacional del Envejecimiento de Estados Unidos estima que, de los 6.800 millones de habitantes del planeta, “quizá no más de 25 personas superen ahora mismo los 110 años”.

La restricción calórica (o “dietética”, como prefieren llamarla ahora los científicos británicos) no sólo aumenta la vida media de las especies en que se ha probado, sino también la vida máxima, el techo biológico de cada especie. La dieta afecta a la actividad de esos mismos genes que controlan el ritmo de envejecimiento, y hace que un individuo viva más de lo normal. El incremento de vida ronda el 30% en muchos experimentos; a veces alcanza el 50%.

La importancia de las proteínas

- Componentes de la dieta. A grandes rasgos, los alimentos pueden clasificarse como azúcares, grasas y proteínas. Estas últimas son cadenas formadas por una veintena de eslabones diferentes, los aminoácidos. En estas moléculas está la clave de una vida centenaria.

- Aminoácidos esenciales. Son los 10 que el cuerpo humano necesita, pero no puede sintetizar, por lo que tienen que estar en la dieta. Por definición, los aminoácidos están en los alimentos ricos en proteínas (carne, leche, huevos), y también en algunos vegetales (legumbres). Es uno de los aspectos que deben vigilar los vegetarianos de su dieta. Para ello, la combinación de legumbres y cereales es la mejor (garbanzos y avena). Son la arginina (requerida sólo en niños), histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano y valina.

- Metionina. Los estudios sobre la longevidad de los animales apuntan a que la clave está en este aminoácido. Se encuentra en nueces, quesos y huevos. También en el germen de trigo y la soja.

- Aminoácidos no esenciales. Son los 10 que sí producimos: alanina, asparagina, aspartato, cisteína, glutamato, glutamina, glicina, prolina, serina y tirosina, con una salvedad: la tirosina la sintetizamos a partir de la fenilalanina; luego si la dieta es pobre en fenilalanina, requerimos la tirosina.

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.